Fue
el historiador francés, Edoard de Laboulaye, quien propuso desde 1865 que su país
hiciera un regalo conmemorativo a los Estados Unidos de Norteamérica, en ocasión
del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia. Aunque
los aliados franceses de ese tiempo protestaron por la iniciativa, el escultor
Frederic-Auguste Bartholdi viajó a tierras norteamericanas para entrevistarse
con las autoridades. Un monumento como el que se proyectaba, tenía un costo
demasiado elevado, por lo que se integró una Unión Franco-Americana para
reunir fondos. El costo total de la estatua, que fue de un millón de francos
fue cubierto en su totalidad por el pueblo francés. Mientras tanto, los
norteamericanos aportaron los 250 mil dólares necesarios para el pedestal.
En su
mano derecha, en posición elevada, la divinidad representada en la estatua
porta una antorcha iluminada; en su mano izquierda, lleva la tablilla de la ley
que lleva inscrita con números romanos la fecha del 4 de julio de 1776. Además,
una cadena rota se encuentra a sus pies. La Estatua de la Libertad fue
constituida en monumento nacional en 1924 y su mantenimiento está bajo la
responsabilidad del National Park Service. La figura está hecha de un armazón de cobre de 2.4 milímetros de espesor, y su soporte es una plancha de hierro diseñada por Alexandre-Gustave Eiffel, creador de la Torre Eiffel de París. El proceso de su elaboración requirió a Bartholdi construir un modelo de tres metros, el cual fue aumentado hasta hacer una figura de 11 metros de alto dividida en secciones. Cada sección fue posteriormente aumentada también y al final todas ellas fueron colocadas en su sitio en la estructura central. La Estatua de la Libertad mide alrededor de 46 metros de altura y pesa 225 toneladas. (mas sobre la Estatua de la Libertad) |
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